Otra vez el cerdo
Ya me tenía calentito de la semana por cosas como dejar el lavabo lleno de sus chismes, no cerrar las puertas de los muebles de la cocina o no limpiar bien (espero) los pelos del baño después de afeitarse; pero esta mañana se le volvió a acabar el crédito. Me desperté sobresaltado a eso de las 7:40 con la voz del grandioso
Maldini hablando de fútbol, como no, con un individuo del que no reconocí la voz.
El volumen de la tele era molesto en mi habitación, lo que evidentemente sugiere que más lo era en el salón. Por la tarde, antes de que el fulano odioso volviese a casa, estuve haciendo pruebas de volumen. El proceso es: subo el volumen, voy a mi habitación y compruebo si está suficientemente alto. Tuve que repetir el proceso 3 veces incrementándolo a cada vez.
Bueno, el caso es que al verlo, automáticamente le dije lo que había pasado. Lejos de disculparse, alegó que al cambiar a Canal+ (tengo Canal+ pero no se muy bien el motivo) el volumen sube. ¿Era tan difícil bajarlo? El caso es que estuvimos discutiendo hasta que le hice ir a su habitación para comprobar el nivel de audio que había puesto por la mañana. Cuando salió y bajé el volumen, me dijo que claro, que yo lo había puesto ahora en Antena3 y el lo tenía en Canal+. Mi duda es la siguiente, vamos a ver si lo entiendo bien, porque debo de ser un poco subnormalito. ¿El concepto de volumen implica necesariamente el número que hay en la tele? ¿Si en la tele pone 20 pero me quedo sordo... es inviable bajarlo porque está al 20 cuando normalmente lo pongo a 30?
Después de decirle las cosas huye y se encierra en su habitación cual avestruz. Pero no os preocupéis, seguiréis teniendo noticias suyas porque esta batalla puede que haya terminado. La guerra aún no.
Etiquetas: dudas, fulanos, piso
Las evidencias
¿Realmente hay que decir las cosas evidentes para que (no) se hagan? Teníais razón, y me da que el fulano del post anterior va a dar mucho juego esta temporada del blog. Y es que ayer ya tuvimos nuestra primera "conversación con tono borde". Cuando volví a casa tuvimos la segunda. Eso sí, parece que las cosas vuelven a su cauce.
De todos modos, el susodicho fulano no entendió muy bien el carácter de mi repudio hacia sus acciones, porque en lugar de convertirse en una persona normal, decidió que lo mejor para estabilizar nuestras vidas era negociar. Propuso hacer las paces a cambio de limpiar la casa 2 semanas. ¿....? No tengo palabras para eso, me hubiese conformado con que hubiese sido una persona normal estas 2/3 semanas que llevamos conviviendo.
Pero claro, a raíz de su reacción negociadora por su miedo a las broncas me he planteado que lo puedo convertir en un esclavo. Le voy a dejar possits con notas del tipo "si no cocinas para mí te voy a reñir". Seguramente se sorprenda, pero puede que lo haga. De todos modos, intentaré llevar una vida normal, aunque no descarto seguir educándolo y prohibirle oler mal.
Ojalá os pudiera dar una muestra del olor, porque nadie es capaz de imaginarse una cosa como esa. Cuando volví ayer a casa, tras colocar un ambientador a su MAXIMA potencia, el individuo a domesticar había ganado la partida al ambientador y solo se notaba su pestilento olor. Se que creeis que soy un exagerado y que no puede ser para tanto, pero todo aquel que se ha acercado por mi casa ha deseado nacer sin el sentido del olfato. Os invito a comprobarlo (sí, en plan
zoo)
Etiquetas: fulanos, piso